viernes, 4 de febrero de 2011

Como detrás de las rejas.


Hacía mucho tiempo que no me sentía así.

Disculpen mi MUY mal hábito de agarrar este blog como diario personal y público a la vez, pero como no voy a dar otro nombre que no sea el mío, no tengo mucho que perder.

Dios, puede que hace más de tres semanas que no salgo.

Bah, no, no tanto. Creo que menos. Una semana, si cuenta cuando me fui a dormir a la casa de… Cierto, no puedo dar nombres. Damn…

Okay, siguiendo sin identificación, una de las pocas amigas que tengo. O que me quedan. Bueno, la verdad no se, no estoy muy segura de mi misma ahora.

Pasando al tema principal, se me ocurrió una gran “frase” por así decirlo que describe perfectamente como me siento en estas tres semanas… o una.

Si de verdad quieren entender mi razonamiento les tendría que contar desde el principio, pero como es demasiado largo y mi cabeza piensa demasiadas cosas al mismo tiempo y se me hace un revoltijo, entonces les cuento en breve todo el desastre mental.

Hace poco empecé a coparme con algunas novelas de ciencia ficción y policiales de Universal, y como tengo que esperar hasta las cinco y media de la tarde para ver The Big Bang Theory entonces me entretengo. Bueno, mientras veía La Ley y el Orden vi como arrestaban a un hombre que supuestamente había cometido un asesinato. En fin, el tema fue como YO interprete esa escena.

Me sentí como si fuera ese hombre.

No, no mate a nadie. Si, tengo ganas. No, soy menor de edad y mis viejos no tienen la culpa. Si, cuando cumpla dieciocho además de sacar mi licencia haré otros cuantos sueños.

Bueno, el tema es como pude sentirme igual. Es muy fácil, ya que no pienso mucho.

Me imagine igual que él, retraído e incriminado por algo que “supuestamente” no fue su culpa. Apresado por unas esposas que cada segundo que pasa lastiman el doble. Me puse en sus zapatos cuando caminaba por ese extenso pasillo y sentía las miradas penetrantes de todos lo que estaban ahí, juzgándome sin siquiera conocer los verdaderos hechos o la historia que se ocultaba detrás de ellos. Me sentí casi tan cohibida como él, o incluso mas que el.

Lamentablemente, al final él termina siendo el verdadero asesino

y lo condenan a seis cadenas perpetuas. Eso fue lo único que dio vuelta todo mi resultado.

A mi no iban a mandarme a la cárcel por no haber ido a la casa de una amiga o por estar faltando al cumpleaños de uno de mis ex-mejores amigos. Creo que ni siquiera se dan cuenta de que yo estoy faltando.

Pero algo me dice que cuando tenga que salir con ellos, con “mi junta”, no voy a ser tan bienvenida como era antes. Por el simple hecho de tomarme unas vacaciones y pensar en mi aparezco como la marginada del grupo y casi nadie me fir

ma el muro del Facebook o me twittea contándome quien termino con quien o las nuevas parejas. Creo que mis verdaderas amigas se están tomando vacaciones de MÍ.

Y no las culpo. Hay veces en que yo misma quiero salir de mi cuerpo y ser otra persona.

Pero eso nunca va a pasar. Porque, sea para bien o para mal, yo nací así. Con esta hermosa familia, con estos perfectos defectos y raras virtudes. Y a pesar de todo eso, todavía tengo

amigas de verdad. Amigas “posta”. Mañana salgo con una y el domingo con otra. Y si, son poquísimas para tener dieciséis años recién cumpliditos.

Pero, saben que? Me importa un pedo.

Porque estoy saliendo de esta cárcel yo sola. Y la verdad, es que me esta yendo bastante

bien.


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