Dios, ¡que frío!
Me desperté con mucho viento y creí que era porque anoche se estaba nublando para llover, pero cuando mire para abajo (duermo en el piso de arriba de casa) y mire el patio no había nada de agua y era imposible que se hubiese secado ya.
Pero fue muy raro bajar y ver a todos con la misma ropa de dormir de verano y yo con una campera – liviana, pero campera al final – y como una sonrisa se extendía a lo largo de su cara.
Mamá siempre disfruto del frío y papá siempre opinaba igual que ella, solamente si se trataba del tiempo. Daniel estaba sentado como si nada hubiese cambiado, pero la verdad es que él nunca se da cuenta de nada. Parece que vive en su propio y pequeño mundo, muy, muy lejos de nosotros.
Y fue entonces cuando me acurruque en el sofá – todavía con mi campera – que salude a mamá y ella me miro muy raro. Me dijo esto;
M - ¿Tenés frío?
B - ¡Sí! ¿No viste el frío que hace afuera?
M – La verdad que solamente está más soportable que ayer…
B (pensando) – Tenés razón…
M – Papá va a traer paella para comer, eso te va a sacar el frío
B – Ojalá
Belén quedo pensando, y su mamá se dio cuenta.
M - ¿En qué pensas?
B – No no, en nada…
M – Dale, disfruta del frío en vez de sufrirlo, sacate la campera
Al final, me termine sacando la campera y c*g*nd*m* de frío. Pero después de un rato, me acostumbre y empecé a disfrutar de la temperatura. Y si, era muchísimo mejor este frío que el calor insoportable de ayer.
Eso me demostró que si se quiere, se puede. ¡Levantándome y aprendiendo algo nuevo!
Lástima que sea domingo.
Feliz comienzo de semana J (o fin de semana para mí :P )
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