Lunes 30 de Junio.
Hace mucho no me sentía tan pero TAN feliz.
No sé si debería estar tan feliz, porque dicen que si el
cielo está muy claro es porque se avecina la gran tormenta. Pero si hay una
tempestad cerca, sinceramente no me importa. Ahora, yo estoy más que plena.
No sé bien si es porque ya tengo más o menos decidido mi
camino “profesional” o porque encontré mi verdadera vocación… o porque por
primera vez estoy enamorada.
En éste punto en particular, tampoco sé si es de la danza, o
de él. Lo único que tengo en claro es que no podría vivir sin los dos. Puede
que sí con uno de ellos, pero no sin ambos.
Estoy en esa etapa de mi vida en donde todo parece salirme
bien. El evento del sábado salió espectacular y, antes, me animé a hacer lo que
jamás creí que me iba a salir – obvio que con una mentirita de por medio -.
Lo abracé. En vez de saludarlo con un “hola, como estas” fue
un abrazo totalmente sincero. Uno de esos que te elevan en el aire, literal y
figurativamente, y te habla al oído como queriendo que nadie más escuche lo que
te está diciendo. Fui inmensamente feliz cuando ese abrazo mío se convirtió en
un apretujón por parte DE ÉL. Lo había visto dárselos a otras chicas de
clásico, niñas que conoce desde hace mucho, pero que entre ellas y yo no
solamente hay diferencia de edad. Según él,
yo soy más madura, más fina, más… grande. Y obviamente, nos llevamos
como tres años de edad.
Después de lo de ayer, hoy me desperté con una sonrisa en el
rostro. Sonreí tanto que sentí que se me acalambró la cara. Mi corazón también
está contraído, pero de tanta felicidad que cargo encima.
La última vez que me sentí de esta forma fue hace mucho
tiempo. Tanto paso que ya ni me acuerdo. No recuerdo cuando fue que un domingo
me levanté con ganas de salir y correr millones y millones de kilómetros hasta
quitarme toda la energía de encima. Pero tendría que sonreírme él para que me
derrita hasta transformarme en una masa de nada.
Y cada vez que me acuerdo de ese abrazo… ¡Dios, como
suspiro! ¡Parezco una tarada completamente enamorada de la vida!
Ahora sé que lo que me hace feliz es la danza. Y que no voy
a permitir que una carrera, un título poronga que lo puedo conseguir cuando
quiera y donde quiera se interponga entre yo y mi felicidad.
Conozco personas que se están todavía arrepintiendo de no
haber seguido sus sueños y yo no quiero terminar así.
A partir de hoy, me la voy a jugar por mis sueños. No voy a
ser esclava de nadie y voy a decir lo que pienso. Estoy HARTA de hacer cosas
por los demás y tener que parecer perfecta todo el tiempo para caerle bien a
las personas.
De ahora en más, VOY A SER YO Y SE ACABÓ.
A quien le guste, bien, y a quienes no, también. Tuve que
haber seguido esta filosofía de vida hace mucho tiempo, y conozco personas que
me van a dejar cuando vean este cambio en mí, pero bueno, eso significa que no
están listos para verme crecer.
Y lamentablemente, todo es gracias a él. Él me hizo lo que
soy ahora. Él y el baile, obviamente.
Y digo lamentablemente, porque sé que yo no soy ni seré un
gran cambio en su vida, que hay o habrá otras mujeres mucho mejores que yo que
aparezcan en su camino y él decida arriesgarse por una de ellas. Yo no soy más
que su estudiante, tu “pollita” como dicen todos. Y él es mi maestro. Y quiero
que eso siga así para siempre. No quiero que esto se termine y por más que se
que no va a durar mucho más tiempo, voy a aprovechar cada día como si fuese el
último en su clase. Voy a reírme de sus chistes, y cuando no me parezcan
graciosos, voy a mirar hacia otro lado. Voy a enojarme cuando me rete y voy a
contener las lágrimas cuando me felicite.
Ahora entiendo, una frase que me dijo un viejito muy sabio
hace mucho tiempo…
“Cuando amas tanto a una persona, no te importa si ella no
te ama a ti. Eres feliz viéndola respirar, viéndola reír, viéndola disfrutar de
su vida. Explotas de emoción si tú eres la razón por la que sonríe, y te
frustras y castigas a ti mismo cuando llora por tu culpa. Y te crees la persona
más inútil del mundo cuando no puedes ayudarla. Pero siempre vas a estar ahí
para esa persona, te necesite o no, sea feliz con o sin ti. Aprenderás a amar a
la persona que la haga feliz, si no eres tú, y la obligarás a que la haga
feliz. Cuando esa persona tan especial sea feliz, vos vas a ser feliz. Y eso
será suficiente. Suficiente para siempre.”
No creo en eso de “si lo amas, déjalo ir”. Si uno ama a una
persona, no debería dejarla ir. Debería seguirla, hacerla feliz y acompañarla.
¿Por qué dejar ir algo bueno? No lo sé, no lo entiendo y jamás lo haré.
Hoy, lunes a las 2:34 a.m. no me puedo dormir, por la
felicidad del sábado y del domingo a la noche. Después de mucho tiempo…
Soy feliz.
María Belén :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu recuerdo..