Cada vez que conocemos a una persona, perdemos una parte de nosotros. Esa pequeña cuota de confianza que le das a ese nuevo ser en tu vida. A veces, queda grabado en el corazón de cada uno. Otras veces, queda en el tiempo. La mayoría de las veces, se pierde. Y así es como perdemos un pedacito de nosotros cada día. Terminamos dando todo a cada persona nueva que aparece, y al final de la vida lo único que nos queda de nosotros son los recuerdos de quiénes éramos. O de lo que intentamos ser.
Cada vez que respiro, siento que se me quiebra el alma. Y más cuando ese aire es irrecuperable. Esa parte de mi alma también lo es, y termino dándole todo a esa persona. No es mi culpa, o tal vez sí, pero al fin y al cabo, es la otra persona quién decide eliminar esa parte de mi alma, sin importarle en devolverla algún día o dársela a alguien que si le interesa o necesita.
Ese es mi problema de hoy. Estoy confundida. Ya perdí demasiados pedazos de mi alma, y no quiero seguir perdiéndome a mí misma. Quiero respuestas, quiero amor, quiero, quiero y quiero, pero nunca tengo.
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