Lo extrañaba. Tanto que me
dolían las manos de tanto no tocarlo.
Si bien me prometí y a mi corazón no ser dependiente de él y
de todo lo que significaba su ausencia, no podía. Peor, no quería.
¿Qué verdaderamente quería? Tenerlo a mi lado. Ahora, en
este instante, ya mismo. Poder rodearlo con mis brazos y anclarme a su cuerpo.
Deseaba profundamente enredar nuestras manos y que quedasen así para siempre.
Anhelaba poder sentir su respiración sobre mi rostro, sus labios sobre los
míos, sus manos sobre mi cuerpo recorriendo cada parte inexplorada –si es que
quedaba alguna-. Se había convertido en una adicción.
Y no era solamente por E S O. Era por absolutamente todo su ser.
TODO. Su risa, su forma de hablar, cuando me abraza, cuando dice: “Dale, basta
de joda, estamos jugando” y me pega un paseo en el truco. Adoraba hasta la
forma en que me ignoraba a veces. Fui muy tonta para no darme cuenta de su
mirada.
Aunque una vez, una mañana lo sentí mirándome… y creí que
eran imaginaciones mías. Me alegra tanto que no.
¿Y qué me queda ahora? No está enojado, ni furioso, ni me
ignora… está con su familia. Una que si bien no cultivó con todo el amor que
debió, la tiene y la quiere mucho. Estoy segura que mucho más que a mí – a mi
no sé si me quiere o no -.
En estos momentos quería estar a su lado, en donde sea que
estuviese. En su casa, en la mía, en su auto, en la “placita del amor”, en su
estudio, o hasta en un telo…
Daría lo que fuera por estar con él ahora. Pero no todo se
puede en ésta vida. No quiero hablarle, quiero darle su espacio, su tiempo para
disfrutar sin mí. Quería que se sintiera cómodo conmigo, y sin también.
¡Pero es tan difícil
estar lejos! No entendía bien cuando hablábamos por celular y me decía: “No
sabes cuánto te necesito, no te das una idea”. Los últimos dos días antes de
verlo sufrí mucho… y el día que lo vi también. Es más, ahora estoy sufriendo…
¿Y qué puedo hacer? Armarme de paciencia, de valor y dejar
que sea como a mí me gusta: colgado a veces, gracioso, chistoso, atrevido – MUY -, complicado, despelotado, “humilde”,
hermoso, dulce, tierno…
Y bueno gente, ME
ENAMORÉ. Qué le vamos a hacer…
Los quiero mucho,
gracias por la atención.
María Belén ♥
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu recuerdo..