miércoles, 3 de julio de 2013

Del latín...

Me di cuenta de que... no maduré.



Hola gente preciosa! Bueno, he aparecido. Después de casi un mes - o más, no se honestamente - aparecí por este blog abandonado para comunicarme con ustedes, mis fieles lectores.

Primero que todo, les deseo una muy buena noche. Acá en Corrientes Capital, Argentina, está lloviendo y hay muchísima humedad y yo hace un ratito volví de caminar por la hermosa costanera que tenemos para poder relajarme del todo.

Hoy me dieron la buena noticia de que ya tengo dos materias aprobadas de cuatro y me faltarían saber dos más - que si Dios quiere, mañana va a ser la tercera adentro - y terminaría mi primer cuatrimestre facultativo. Y en base a eso, voy a expresarme hoy.
La frase con la que comencé al entrada es una reflexión que hice hoy en la ruta volviendo con papá de Resistencia de comprar ropa para el invierno en Villa La Angostura. Pensando y mirando a través de la ventana pasé por un lugar con el cual sigo conectada (no puedo decirlo porque voy a quedar como una cualquiera, pero concéntrense en la conexión más que nada) y no pude evitar sonreír. Ya van a ser casi seis meses desde que terminé con mi primer amor y bueno, que lo termine superando. Ahora estoy metida en un "tira y afloje" permanente con otra persona. Juro que nunca me costó tanto una relación. Tampoco conocí a una persona tan cambiante como yo, pero dicen que hay de todo en los campos del Señor. En fin, pasar a tanta velocidad como acostumbra mi papá y ver ese lugar me sacó una sonrisa de oreja a oreja. Y fue cuando me di cuenta de que sigo siendo la misma chica tonta, enamoradiza e inmadura de siempre.

Hace poco creí que con la facultad y estar alejada de mi grupo de la secundaria y estar metida en quilombos grosos (de esos que te hacen madurar de un tirón) ya había perdido mi sensibilidad o mi estado  joven.  Hoy, gracias a Dios y la Virgen, caí que sigo siendo la misma.
La misma chica inmadura de hace un año atrás - o de hace seis meses atrás - y que por el momento no estoy cambiando en nada. El hecho de haber perdido a mi primer amor o que tenga muchísimas más responsabilidades ahora que en la secundaria no me sacó (todavía) mi sencillez, mis ganas de reírme en medio de Junin por un chiste o de esconderme detrás de los árboles o las columnas para asustar a gente conocida, amiga. Tampoco perdí esa sonrisa estúpida de enamorada cuando veo al chico que me gusta, y mucho menos dejé de sufrir cuando no me habla. Sigo siendo la misma Belén de hace tiempo atrás.

Creo que la frase "no maduré" es en realidad "no cambié"...

Y no, no pienso cambiar hasta que la vida lo demande.



Por suerte mi primera mitad del año está terminando bien y espero arrancar con todo la segunda después de unas merecidas vacaciones en familia. Ojalá la pasemos bien, aunque siempre la pasamos bien.

Bueno lectores, espero sus MP, o DM, o mails como siempre, ansiosa!

Gracias especialmente a Tomás Juanino de España que me mandó un hermoso mensaje de buenos días por twitter! Me alegraste la mañana chico :) Saludos y abrazos para vos! Me alegra mucho saber que hasta en España leen!



Abrazos y buena vida lectores!







María Belén

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