“Si me
dieras la oportunidad…”
(Wait,
wait, wait. ¿Cómo?)
Bueno
chicos, estoy dando señales de vida por fin. La facultad me tenía (tiene y
tendrá) hasta el cuello. Historia me está dando un tremendo dolor de cabeza.
Tengo que contarles que por primera vez en dos semanas pude tocar una
computadora e inmediatamente pasé a escribir ésta entrada. No se dan una idea
de cuanto los extraño, pero así es la vida del estudiante. Ojalá sus carreras
los traten con más respeto.
Bueno,
paso a contarles que mi vida sigue de cabeza.
Buenas
noticias: lo he olvidado! Bueno, no. Lo he SUPERADO. Eso. Lo superé por fin.
Que alegría fue darme cuenta y una impotencia por no poder contárselos. Una
parte de él va a quedar siempre en mí porque fue el primero en muchas cosas
pero es un alivio darme cuenta de que ya no va a formarse más ese nudo en mi
garganta cada vez que lo cruce o que escuche su nombre.
Y
ahora vienen las malas noticias: hay un nuevo personaje en mi vida. Y uno
bastante complicado. No quiero decir quién es, de donde y porque me flechó así
pero es la verdad. Por primera vez, me flecharon. Que verbo tan raro…
Bueno,
igual, no era eso lo que les quería contar. Si bien tiene que ver con éste
personaje y su aparición en mi vida, me di cuenta de que estoy persiguiendo
algo que quiero. Siempre fui de ése tipo de personas que se dejaba llevar por
la corriente y que no le daba mucha importancia al destino. Pero desde que tuve
que empezar a crecer en serio y a preocuparme por mí misma, cocinarme, estudiar
sola y a conciencia, organizarme y auto abastecerme es como que la vida se me dio
vuelta.
Desde
que vivo con mamá en esta casa enorme paso la mayor parte del tiempo sola. No
porque quiera si no por mis horarios de la facultad, por mis horarios de
estudio, el gimnasio y mis viajes a un hermoso pueblito. Empecé a manejarme
casi sola por el colectivo o caminando y ya casi no dependo de mis papás. Si
bien ellos son los que me dan el dinero necesario para comprar cosas o llevarme
a algún lado cuando estoy sin tiempo, casi no dependo de ellos. Si bien parece
algo muy loco porque, por Dios, tengo dieciocho años y casi seis meses, no es
nada. Pero a la vez es todo. Ya no me siento presionada, ya busco lo que quiero
para mí. Ya no más horarios de baile, clases de danza, doble escolaridad ni
levantarme a las seis de la mañana, ponerme el uniforme y tratar de no llegar
tarde a la secundaria. Mi vida está cambiando… y tengo que admitir me queda
bien el cambio.
En
parte me di cuenta de que la vida es una sola. Que vivía quejándome de las
cosas que me faltaban y que no valoraba las que tenía. Con la facultad – y la
tremenda injusticia que hay ahí adentro, así como en las filas de los cajeros,
en los colectivos y en la vida en general – empecé a crecer. Quiero ser mejor
persona, quiero ser mejor amiga y mejor novia. Quiero volver a sonreír sin
tener que fingir y con él y con mis amigos de la facultad estoy empezando a
volver a ser la misma.
Ésta
entrada es para agradecerles a esas personas especiales que estuvieran ahí éste
tiempo para mí, que nunca dejaron de confiar en que yo podía y que me empujaron
con una rastrojera para que apruebe con excelencia tres de mis cuatro materias
cursadas. Falta una, que mañana voy a pelearla.
Gracias
Mili, Juli, Luci, Romi, Pauli, Harvey, Flor, Laury y él. Gracias chicos, no sé
que hubiera sido de mí estos tiempos sin ustedes.
Un
mensaje para la gente de México: A VER SI DAN SEÑALES DE VIDA USTEDES TAMBIÉN.
Los quiero.
Abrazos
y buena vida chicos!
María
Belén :)
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