lunes, 27 de junio de 2016

Welcome to ur life, there's no turning back...


Buenas gente.

¿Vieron cuando no pueden aguantar a veces la emoción por algo? Lamentablemente yo no puedo aguantarme estas ganas de comentarles que volví a caer.




Hoy lo vi, al personaje que siempre inundó mi vida de adrenalina.

Estuve todo el día temblando por la sola idea de volver a verlo, casi que sonreía durante toda la mañana. Y eso que fue una mañana movidita... Con decirles que tuve que cambiarme dos veces la ropa por la bendita lluvia que no para desde el sábado. Me recorría una corriente por toda la espalda, y ahora esas corrientes están subiendo y bajando por mi espina dorsal cada vez que me acuerdo. Pensé que por verlo se iban a ir, pero parece que quieren quedarse.

Temblé toda la mañana esperando a que sean las cuatro de la tarde. Y nunca nada me hizo tanto mal que apenas pude comer al mediodía. Me levanté, trabajé, estudié, fui a cursar. Hice todo lo que tenía que hacer e igualmente la culpa me consume.

¿Alguna vez sintieron como que no avanzaron? Hoy, en sus brazos, volví a ser frágil. Volví a ser la misma niña frágil de hace casi cuatro años. No me banque la espera, y mucho menos el saber que podía pasar el "qué hubiera pasado si...". No me la banque chicos, no aguanté. Pero tengo con que alegrarme porque parece que él tampoco.

Después de mucho tiempo tuve que volver a confiar en alguien. ¿Saben lo difícil que fue? Estuve exactamente tres minutos afuera de su puerta, con la capucha de mi sacón puesta, pensando si golpeaba o no. Con miedo de que todo sea un sueño. Y todavía sigo con miedo de que todo sea una ilusión, aunque ya no un sueño.

Me duele cada parte de mi corazón e igualmente sigue latiendo. No sé cómo, ni con qué objetivo honestamente. Creo que fue un gravísimo error volver a verlo, a estar en sus brazos con la lluvia afuera. Porque volví a ser débil. Y no se si no estoy más débil que hace cuatro años.

Pero después de mucho tiempo volví a ser feliz, a ser yo. A relajarme molestándolo y diciéndole que no podía ser que esa barba siguiera creciendo. Me aferré a su existencia como si fuese la única. Me duele en lo más profundo de mi ser saber que no podía aferrarme a nadie más. Que no quiero aferrarme a nadie más.

Lamentablemente soy una mezcolanza de sentimientos en estos momentos. No sé si reír o llorar, agradecer o maldecir a Dios y a sus distintas versiones por permitirme volver a verlo, a sentirlo.
¡No saben cuánto extrañé esa boca! Es imposible de describir. Y sé que si se los describo se van a enamorar de él. Y no es una opción para mí.

No puedo contarles más, nomas que no me aguanté no expresarlo por algún lado. Y para no perjudicarnos tengo que escribirlo por acá porque somos anónimos. Y así estamos bien, para siempre.


Estoy escribiendo entre ratito que tengo tiempo porque estoy presenciando un examen de derechos reales.

Ni en mi trabajo, ni en mi especialidad, ni así dejo de pensar en él. Creo que nunca dejé de pensar en él, y eso me lleva a pensar que en realidad el tiempo es solo eso: tiempo. Que pasa, que no se detiene, que es simplemente una varita mágica que te ayuda a seguir adelante, a no quedarte, a no atrasarte, pero no borra nada, no borra una mierda. Menos al primer y gran  amor.



María Belén

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu recuerdo..