Me gustaría verte en
un funeral . Con la cara cubierta, en un
día soleado y con el sol pegando en tu cara, pálida, que resalta aún más por
las ropas negras que usas. Quiero también agarrarte la mano, atrapar tus
lágrimas y tratar de convencerte que va a estar todo bien.
Quiero saber de tu
primera pérdida, de tu primera muerte. Ese horrible día que algo murió dentro
de tu ser; porque alguien se fue, porque no se quedó, porque Dios lo llevó,
porque el viento lo esfumó, porque el mar lo tragó. Quiero saber el nombre de
tu primer perro, ese que ya no está más en tu vida. Quiero saber de tus
abuelos, que puede que estén vivos aún, pero que no están como querés que
estén. O tal vez sí.
Si están, quiero saber
cuál era el plato que tu abuela te obligaba a comer porque decía que ibas a
crecer sano y fuerte si lo comías. Quiero saber también cual era el postre que
te cocinaba tu tía en los cumpleaños, o a veces solo porque sí. Quiero saber
los miedos de tu mamá, las inseguridades de tu papá, los gestos egoístas de tus
hermanos, las tardes en la casa de tus primos y los domingos de ver la tele con
tus abuelos.
Quiero conocer tus miedos.
Esos que no se los contás a nadie porque se hacen más reales si los admitís, si
admitís que te congelan los pelos del cuerpo. Quiero saber que haces cuando te
aburrís de mirar siempre la misma película, de ir siempre a la misma plaza, de
caminar el mismo camino a casa. Quiero aceptar tus defectos, porque son los que
te diferencian del resto. Quiero aceptarte, la verdad que con o sin defectos da
igual.
Quiero saber de que no
te gustaría trabajar, quienes son las personas que no te caen bien, qué harías
si fuera el último día de tu vida. Quiero que me hagas probar tu cerveza favorita,
tu marca de cigarrillo, que me presentes a tu instructor del gimnasio y que me
muestres tu rutina solamente para demostrar que podes hacerla completa hasta el
final.
Me gustaría que me
hables de aquellos que no están más, que me muestres su tumba, que me digas que
flores les llevas y que lo mismo que le cuentes a ellos, me lo cuentes. Quiero
que pintemos un mural juntos, con una frase que nos identifique, o miles, para
dejar una huella. No importa cuánto tiempo este ahí o si lo borran después.
Quiero que me digas que le tenes miedo al olvido, a las próximas perdidas
inevitables, a que se vaya o se pierda tu cotorrita o tu gato.
Quiero que me digas
que tenes miedo de crecer, de asumir responsabilidades; que también te aterroriza
ser una mala persona, un tipo egoísta, un flaco de mierda. Quiero que me digas
que no queres tener la vida de una persona en tus manos porque justo esa clase
preferiste quedarte a dormir en vez de ir a cursar. Quiero saber porque ese día
querías dormir en vez de aprender.
Quiero saber que
materias de tu carrera odias, que seguramente no son muchas pero que te
complican la vida a más no poder. Que me digas que profesores de tu facultad te
la complican el doble, que profesores de la primaria o secundaria extrañas, a
quien seguís visitando de vez en cuando en ese colegio donde creciste. Quiero
que me cuentes cuantas amonestaciones tuviste en la libreta amarilla y porque
te mandaste tantas macanas.
Quiero conocer los
lugares a los que te gustaría viajar y cuanto estas dispuesto a ahorrar para
conocerlos. En que móvil irías, si volando, a pata, en bicicleta o a dedo. Quiero
saber si te animarías a saltar en Bunge o a volar en un parapente, en un
avioncito sin motor y sentir como el viento, el mismo que alguna vez te sacó a
alguien, te golpee en la cara y te erice los cabellos. Quiero que me digas si
trabajarías como voluntario en lugares como Cuba, África o Haití.
Quiero saber si para
vos el calentamiento global es culpa de las grandes empresas o de los países
que no se preocupan por el bienestar del mundo. Quiero conocer tu afiliación política,
si es distinta a la mía, si tenemos diferencias sobre el sistema que nos
maneja. Quiero que me cuentes de tus desgracias monetarias, si las tenes, y si
tenes miedo de tenerlas en algún momento.
Quiero conocer tu
pasado, para entenderlo, digerirlo y comprender que ese mismo pasado, que puede
que no te guste, es el que te forjó el presente, el que te marca el futuro.
Quiero conocerte para
entender porque me enganchaste tanto, porque entraste sin pedir permiso y
dijiste de no quedarte. Pero todavía seguis acá...
Buenas chicos. Después de varios meses volví a
actualizarlos.
No tengo mucho tiempo para contarles todo, simplemente
quería poner en palabras varios pensamientos que vienen retumbandome en la
cabeza desde hace dias y siento que si no los expresaba iba a morir de la
angustia.
Espero anden muy bien y hayan disfrutado del escrito, en
unos pocos días (cuando la facultad decida si me asesina o no) volveré con
noticias más especificas.
Los leo, ¡gracias!
María Belén
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